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domingo, 13 de marzo de 2011

Vaquetas o caracol Serrano

La vaqueta, caracol blanco, serrana o serrano (Iberus gualtieranus alonensis) es un gasterópodo terrestre de la familia Helicidae, endémica del sureste y levante de la peninsula Ibérica.

Los caracoles serranos comen romero, ajedrea, tomillo, gamones y demás hierbas del monte. También comen la tierra sustanciosa en la que nacen éstas plantas. El buen caracol tiene que tener gusto a tomillo, ajedrea y romero.


En marzo es la mejor época para tener un buen caracol serrano. Dependiendo del monte dónde se cría es de un color u otro: si se trata de un monte de solana el caracol se cría blanco, si es monte de umbría se crían rallados oscuros, y si se trata de un monte de herrá, los caracoles serán pequeños y alternativamente tirando a blancos y a negros.

La cría del caracol serrano se produce dos veces al año, una a últimos de mayo, principio de junio, que es cuando los caracoles ponen sus huevos. Y otra en los meses de otoños muy lluviosos.
 

En la Edad Media los caracoles eran consumidos frecuentemente, ya que no infringía la abstinencia cuaresmal. En esa época se comían los caracoles fritos con aceite y cebolla, en brochetas o hervidos. En algunos monasterios europeos llegó a ser un plato habitual.

Dado su interés gastronómico y la dificultad que entraña su cría en cautividad, está especie está sometida en algunas áreas a una sobrerecolección. La especie en su conjunto está casi amenazada.

Poema al caracol blanco:

“Los niños juegan
bajo los álamos.

El río viejecito
va muy despacio
sentándose en las sillas
verdes de los remansos.

Mi niño, ¿dónde está?
Quiere ser un caballo
¡tilín! ¡tilín! ¡tilín! Mi niño
¡qué loquillo! cantando
quiere salirse
de mi corazón cerrado.

Caracolitos chicos.
Caracoles blancos.


Receta Caracoles Fritos

Hay que engañar a los caracoles, que salgan del caparazón. Primero ponemos en un caldero agua fría y los caracoles dentro del mismo, después de un rato comenzarán a sacar sus cuernos, en ese momento ponemos una sartén con abundante aceite al fuego, cuando esté caliente, sacamos los caracoles del agua y los echamos a la sartén, así a los caracoles no les da tiempo a esconderse en la concha.


La sartén con los caracoles empezará a soltar espuma, se echa abundante sal y se les da la vuelta. Hay que vigilar que no se queden sin aceite y probarlos a menudo para que no se queden duros.

Lo bueno de éste plato es el sabor que queda en la concha de los caracoles, que hay que chupar antes de comérselos.

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